jueves, 31 de diciembre de 2009

desde dentro (de casa)

Digamos simplemente, a modo de balance o a modo de queja, a modo de denuncia social o a modo de bronca personal, que pasar tanto tiempo en las calles no inspira a escribir sobre azúcar, flores y muchos colores. Los que saben a qué me refiero, bien por ellos, los que no, bueno, que refieran sólos, el material está ahí, al alcance de todos. A fin de cuentas, seguramente algo parecido o igual al escarabajo de mi interior terminarán por encontrar, ahora (y siempre) que el ruido es tan grotesco. Para el ruido, qué otra medida que MÁS ruido. Sigamos gritando, algún día nos quedaremos sordos y mudos (quién te dice que no es todo mejor así).
Fin del 2009

sábado, 5 de diciembre de 2009

delirio sin nombre

Es que, amigo, nombra sólo el que esconde
oculta detrás de la palabra
miradas, juicios y tradiciones
que a desarmar fervientemente se opone
por miedo al vacío, a la nada.

Y es que nombra sólo quien no repara
ni en determinismos, prisiones gramaticales ni cuestiones cristalizadas
y cree ser dueño de sí, de su yo, como le llama,
en una seguridad tan precariamente humana,
la seguridad del verbo, de lo sustantivo, del habla...

O la prisión de la voz,
que el crudo silencio acalla.