sábado, 30 de enero de 2010

Acrílico sobre madera




El vacío de las palabras en esta desagarradora necesidad de expresar.
Estoy muy visual (Hegel...)
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palabras vanas, palabras ajenas, cuerpo, tacto, ser.

jueves, 28 de enero de 2010

cambio de foco

¿Qué tanto ven que yo no veo?
cambiemos el enfoque

domingo, 24 de enero de 2010

Frases de Colectivo

Me había olvidado de por qué, cuando viajo, no escucho música... Las cosas que dice la gente en los colectivos y en los subtes son sumamente interesantes. Podré pecar de chusma, de metiche, pero lo cierto es que sólo escucharse a uno mismo y escuchar a la gente que uno conoce, en algún punto, se vuelve monótono, monótono en el sentido de que muchas veces ya no hay sorpresa, ya es casi todo predecible (evidentemente no por ello hay que dejar de escuchar, en especial a los seres queridos). Lo que quiero decir es que es enriquecedor escuchar a los que uno no conoce y no sabe en qué contexto dicen lo que dicen. Y si no es interesante a nivel espiritual, sociológico o antropológico, entonces sí, es puro chisme, pero es de lejos la mejor radio para viajar. Lo malo de estas cosas es que no las anoto y cuando llego a casa me las olvido. Me propongo, de ser posible, anotar en el momento las genialidades que escucho (realmente, son genialidades, y no lo digo sarcásticamente) y escribirlas en este blog de vez en cuando.
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Ahora quiero transcribir una charla (un fragmento, porque la charla duró más de una hora)reciente que presencié en un 60
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-"Pero si creés en la teoría de la evolución, dice un muchacho de unos 20 años parado junto a mí, tenés que creer que la sociedad progresa.
- También podés pensar que la evolución no es progreso hacia adelante, le dice la chica que lo acompaña, novia, amiga, hermana o prima, vaya uno a saber, sino puro cambio. El cambio no es necesariamente mejorar.
-Pero si comparás nuestra sociedad con las de la Edad Media, cuando no había conciencia de opresión, es obvio que estamos mejor.
-¿Es estar mejor ser consciente de lo mal que funciona nuestra sociedad y sin embargo no poder hacer nada para cambiarlo? Para mi no, en todo caso, antes era mejor porque, como no tenían conciencia, eran más felices. Ahora con el capitalismo y el imperialismo estamos destruyendo todo.
- Siempre ser consciente es mejor que no serlo y vivir en una nube de pedo.
- Yo creo que lo de la evolución es sólo para los animales. Nosotros dejamos de ser animales en el momento en que nos pusimos a hablar y ahí la cagamos. Y si somos animales, somos parásitos. Destruimos lo que nos da vida.
- Sí, somos como parasitos. Destruimos la Tierra, que nos da todos los recursos. Pero a la vez creamos tecnología para conquistar otros mundos y seguir creciendo como especie mediante la conquista de nuevos territorios. Eso te habla de una mayor evolución."
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Antes de bajarse del colectivo, y después de haber limado un poco con diferentes tipos de ideología política, con ciencia ficción y con la música que manifiesta la evolución (o involución) de las sociedades, la chica remata diciendo: "igual, creer o no en la teoría de la evolución es cuestión de fe, como la religión. A fin de cuentas, todo esto no son más que palabras humanas y, aunque nos creamos re superiores porque tenemos "conciencia", como vos decís, andá a saber de qué tenemos conciencia. La realidad se nos escapa todo el tiempo". Esto último yo, la que ecsribe en este blog, lo banco a muerte.

jueves, 21 de enero de 2010

Portal

Allí donde nace y muere el sol sobre el oceano,
allí, en aquella paréntesis del mundo de la vida,
en aquel hueco atemporal y casi aespacial,
allí, donde las reglas son otras y las pasiones doblegan a la razón...

Allí es a donde quisiera volver.

natsu*

sábado, 2 de enero de 2010

Claudia Punto Cero

Aclaración: Claudia es un personaje de un personaje de mi imaginación, el cuál al parecer es escritor y uno de sus escritos versa sobre esta mujer, Claudia. A su vez, Claudia escribe y uno de sus personajes es Fabiana, cuyos fragmentos están dispersados a lo largo de este Blog. ¿Qué es mío? ¿Qué es de mi alter ego que describe aspectos de Claudia? ¿Qué es de Claudia? ¿Qué es de Fabiana? Ni yo lo sé, somos tal vez demasiadas mujeres ocupando un mismo Blog que en fin de cuentas no es sobre nadie en particular.
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Punto Cero
Claudia. Claudia González. Ella irrumpió en mi fantasía el día que Claudia me llamó por teléfono y yo tenía escrita una historia cuya protagonista permanecía sin nombre. No debía tener nombre. No me gusta nombrar. Es una falta de respeto. Digo, es una falta de respeto dar nombres porque es exponer y determinar, y yo sólo quiero describir (figuras y movimientos enmarcados espacio-temporalmente) ¿Para qué invadir? Claudia me llamó por teléfono y entonces la historia me obligó a referir. Del mero sentido a la referencia. Y al fin y al cabo, ¿no es lo único que importa el que ustedes entiendan la referencia ? “Ella”, antes. Pero se mezclaba con otras “ella” determinadas solo por contexto y a veces ni siquiera. “Ella” solita, perfecta, ya toda armadita y sólida. Por eso eligió nombre (y no límite) y se individuó primero de su otro GRAN “ella”, su madre, con la que se fundía y confundía desde el primer párrafo quizá porque nunca se había atrevido, hasta entonces, a romper del todo el cordón umbilical. Con las palabras osó empezar a separar instancias. Mesa. Silla. Madre. Hija. Tu mano. La mía. Con miedos adolescentes en edad adulta. Miedo a perder su esencia en lo que parecía tan propio tan suyo en esos tantos no “ella”. Miedo a ese ser una gran nada y tener que crear, de la nada, algo suyo propio pero suyo en serio al fin. Ex nihilo nihil fit… Es que es una postura ontológica fuerte hablar. Es que es una postura ontológica fuerte crecer. Pero ¿y el silencio? Me preguntarán. Claro, Claudia callada. Pero el silencio, negligente silencio que habita y habilita lo inhumano, silencio tan falto de connotaciones explícitas (¿es posible?) y de transparencia, silencio premiado por juicios sintéticos a posteriori, silencio del que sabe, del que entiende, del que no dice porque no vale la pena, silencio del que oye, escucha e incorpora, silencio de la mesura y de la virtud, o del que se autoatraviesa por su YO mismo inhibiendo cualquier yo mundano, silencio que lleva a la muerte. Claudia no es silencio, es papel, y el papel grita. Así, la objetividad del lenguaje, la objetividad de la ciencia, así, la objetividad de Claudia…

viernes, 1 de enero de 2010

rompeme las estructuras

Se despertó una mañana, notó que estaba despierto y de la nada le dijo: "rompeme las estructuras."
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De una nada que algo venía siendo, al menos hábito, algo de eso que resulta difícil desprenderse, no por amor sino por costumbre, por ese vacío -o la abstinencia- que queda después de quebrar con la rutina. Rituales cotidianos como el despertarse junto al cuerpo de un otro, anónimo pero siempre un mismo otro, como el marcar aquel número tan conocido de golpe prohibido, como el refugiarse en la mirada de lo ordinario y relajarse en un cómodo estar con más allá de con quien, un brusco "dejar de" por un "ya no más", límite y fruto de la decisión de elegir crecer.
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Se despertó una mañana y ya no vio un otro sin rostro. Estaba él. No la necesidad, el apego. No la calma, el cariño. No la exigencia, el querer compartir. Él estaba despierto. Como todas las mañanas, leía el diario y tomaba mate junto a ella, silencioso y algo taciturno, la sábana blanca hasta la cintura, la expresión subsumida bajo palabras de tinta barata, la atención cautivada por cosas.
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De tanta síntesis en el hacer cotidiano en el que no se permite metapensarse, surgió la decisión de decir. Así, con la más pura espontaneidad, le expresó, afirmó, transmitió o meramente comentó que apostaba por él: "rompeme las estructuras".
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Rompeme las estructuras, es decir, yo no entiendo mucho de cómo pensás pero quiero comprender, yo no puedo difuminar lo determinado de mis etiquetas pero quiero poder fluir, yo no conozco otra mirada más que la mía pero quiero abrir los ojos... Es decir, "yo no" muchas cosas y sos con quien quiero "yo sí".
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Amor y no hábito, de eso se trata, amor, y de ese que es en serio.
Nada de trucos ni de apariencias, ni siquiera de eso de "a primera vista".
Construcción.
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De la nada que algo era, apostaron a un sentimiento y fueron. Verdadera magia.