lunes, 26 de julio de 2010

vos yo y mi conciencia

Viste cuando te dicen ¡ojo! estás haciendo muchas cosas
-no pero yo puedo yo puedo
Relajateeeeeee
Es una paradoja lo que me estás diciendo;
como si, por pensar en relajarme, no me tensionase aun más!
(por no usar la palabra estress, que según dicen algunos
médicos, es una etiqueta vacía. La tensión, en cambio, por
el hecho de poder consistir en una cuestión meramente
muscular, tiene realidad empírica)
- Ay ay relajate relajate
shhh "callese hombre horrible" -siempre en mi disco rígido
alguna cita de los simpsons- cómo hago menos? me gusta
TODO
El tema es la energía. Si todo es un deber ser, todo está
sobrecargado. Si algunas o muchas cosas son realizaciones
de la idea de felicidad, entonces son respiro, recreo, alegría.
El tema es cuando algo que era pura pasión pasa a la esfera
del deber -el deber de la autosuperación, digo, sin exigencia
externa- y la obligación embarra el sentimiento. ¿Hay que
buscar otra pasión o limpiar la que ya tengo de todo vestigio
de imperativos?
Yo puedo yo puedo y fruncís el ceño en el medio de una fiesta
porque estás haciendo un esfuerzo para divertirte
WHAT?!
Cómo te esforzás para divertirte?
Así: sonrisa.
-Eso es ser careta.
-...
Pero si la careteada es el resultado que querés de tu
devenir, sin la cual no hay devenir posible porque la
mala onda genera más mala onda y así hunde?
- De qué estabamos hablando?
- De que quisiera dejar de trabajar en el call center para
dedicarme a lo mío. Estuve tirando CV y hay dos jardin de
infantes que me llamaron.
- Está bárbaro. Si el call center era transitorio... Relajate!
Y otra vez. Que no entiende que si soy maestra de niños,
todos los niños me tienen que amar, y con esa premisa, así,
a priori de cualquier práctica o trabajo, ya se me fueron las
ganas de y prefiero quedarme cómoda en el call center.

jueves, 22 de julio de 2010

Violetas y Verdes



*
Demasiada teoría
me deja
en estado
VISUAL
*
Violetas
y
Verdes
*

domingo, 18 de julio de 2010

De la conciencia y la felicidad

Estoy quemada, pero hay que estudiar. ¿Cual es el fin de estudiar?
Tener conciencia (cuanto más sabés, más consciente sos, dicen)
y ser feliz (eso llega cuando dejás de estudiar para algo tan choto como un final porque ya te lo sacaste de encima)
¿Se pueden cumplir las dos metas?

Retrocedemos un poco. "La política moderna es teología secularizada"... Si, estamos en plena modernidad. El argumento es el que sigue:

1. El mundo se divide en verdadero y falso.
2. La verdad, lo legítimo, lo absoluto es el bien.
3. Lo ilegitimo, lo falso, lo parcial es el mal.
4. Yo pienso luego existo.
4.1. ¿Por qué? Porque primero te conocés a vos mismo en tanto sujeto que conoce, porque el objeto de tu conocimiento no resulta ser más que vos mismo objetivado en forma de "mundo natural".
5. El "mundo natural" es orden causal.
5.1. Orden causal es una categoría del pensar.
5.2. El "mundo natural" es pienso (el Yo pienso debe poder acompañar a todas mis representaciones. Fuimos de Descarte a Kant).
6. Pienso es una opinión.
7. La verdad no es opinión.
7.1. La opinión cae bajo "Lo ilégitimo, lo falso, lo parcial", es decir, bajo el concepto del mal.
7.2. Pienso cae bajo el concepto del mal.
7.3. Pienso es conciencia
7.4. La conciencia es mala.


Conclusiones del asunto: es pecado original tener conciencia porque la conciencia te saca del determinismo causal del mundo físico y te pone como fundamento absoluto de vos mismo: sos libre larepu... Ah, y claro, la verdad no existe.
Evidencia empírica que respalda el argumento: "Meditar es una enfermedad. Si no hay crisis, no se piensa; ninguna persona feliz puede estudiar filosofía, y lo digo muy en serio." Dotti, Teóricos del 2005 sobre el Segundo Discurso de Rousseau.

Corolario: aunque la felicidad no es el fin al que tiende la humanidad, porque no hay finalidad en absoluto, mi opinión es que pensar y ser feliz no se excluyen el uno al otro. Según lo establecido anteriormente, lo único que cuenta es la opinión. Mi opinión es ley. He dicho.

lunes, 12 de julio de 2010

sermundo

El lenguaje es un lugar demasiado oscuro y complejo. ¿Será por eso que, en mi caso, digo con verdad bailando? ¿Será por eso que sólo puedo expresar de manera transparente dibujando? Transparente para mí, claro. Hay que ver si lo es para el que mira/interpreta el dibujo... En general, no articulo los conceptos de manera tan rigurosa como para poder decir exactamente lo que tengo en mente. Cuando estamos entre conocidos y hay muuucha confianza sí, porque no estoy mediada por ningún tipo de metapensamiento. Pero por lo usual hay algún factor que implica en mi algún grado de repliegue, por lo cual no sólo reacciono unos segundos tarde y parezco colgada de una palmera (y esto es motivo de risa para los que ya me conocen de pe a pa), sino que se pierde la espontaneidad. Capaz que a veces la única que lo nota soy yo, pero no importa como se ve desde afuera: soy yo quien vive conmigo todo el tiempo, o no? Espontaneidad es cuando no hay mediación de la autorreferencia. Entonces, tiempo propio y tiempo del mundo coinciden. Pleno ser en el mundo. ¿Es ser sin pensar? ¿Es ser sin lenguaje? ¿O es más de lo mismo, de esa ficción de la condición de naturaleza que no es más que mera fantasía? Fantasía del que es espesor pero quiere devenir aire. Invisible. Leve. Una mera condición de posibilidad. Bailar. Bailar es fluir (salvo cuando hay algún tipo de mirada enjuiciadora, y ahí se rigidiza el cuerpo). Bailar es ser nada. Es llenarse de música y jugar con las disposiciones pragmáticas corporales. Es llevar al límite la energía, disminuirla, hacerla explotar, focalizarla en distintos lugares del cuerpo. Es soltar torso, hombros y cervicales (que después de leer mucha filosofía es un acto heroico). Visualizo y la libertad impera. No pienso, no calculo, imagino. Imágenes, formas, relieves, pliegues y segmentos. Y de la imagen al dibujo. Dibujar es deslizar a través de un lápiz graso -que acentúe cada trazo, cada sombra, cada roce- imágenes sobre papel. Es sacar de sí lo que, desde dentro, no se puede ver tan claramente. Es poner en perspectiva. Es crear, es nacer, es rehacer(se) una y mil veces. Quiero. Quiero vivir en el arte.

miércoles, 7 de julio de 2010

Otto e mezzo


"Otto e mezzo (Ocho y Medio en castellano, de ahora en más 8 ½) es una de las más conocidas películas del director de cine Federico Fellini (1963), concebida como formando parte de la corriente neorrealista italiana. En el neorrealismo, fuertemente influenciado por el movimiento realista poético francés, la figura del director es clave. Así, las realizaciones cinematográficas italianas de los ‘60 suelen denominarse “cine de autor”. El movimiento neorrealista se caracteriza por distanciarse de cuestiones políticas para mostrar una realidad social cuyo trasfondo es la profunda depresión posguerra que impera en el continente europeo. De este modo, es recurrente tanto la representación de la situación económica precaria como la de la frustración y crisis -con matices existencialistas- que predominan a nivel social. En particular, la película de Fellini se centra en el acto de creación en sí mismo. Dado que es autorreferencial y autobiográfico, 8 ½ muestra el proceso de su propia gestación a través de la representación del proceso de síntesis interno del director, en el cual se entremezclan sus recuerdos, sus fantasías y la realidad.
Cuestiones generales
8 ½ es autorreferencial respecto de sí misma en tanto muestra el proceso de su propia gestación: está plasmado como ésta va naciendo de una síntesis interna que arduamente logra elaborar el director. Es autorreferencial, en un segundo sentido, respecto de Fellini consigo mismo: el director que personifica el actor Marcello Mastroianni, Guido, que es el protagonista de la historia, representa a Fellini mismo, director real, en el transcurso del proceso de creación real de 8 ½. Es autobiográfica en tanto los personajes, los hechos, los recuerdos de Guido y sus fantasías representan la realidad de Fellini, su entorno, sus propios recuerdos y fantasías. En consecuencia, en la película hay varios niveles pero para este breve análisis alcanza con señalar al menos tres: el nivel de la película en sí, el nivel del proceso creación de la película dentro de la película misma y el nivel de la autobiografía del director, que es el nivel de la historia.
En el aspecto formal, es difícil reconocer límites definidos porque, si bien identificamos una narrativa, la sucesión cronológica y la estructura causal de los eventos se ven alteradas por recursos como la iteración extrema, la dilatación hiperbólica de un instante o la trivialización de momentos dramáticos. Se apela a la intertextualidad: es en virtud de la mezcla entre hechos que tienen lugar en un espacio-tiempo determinados, siempre involucrando de manera directa al protagonista, recuerdos de éste, que no tienen demasiadas referencias específicas, y fantasías, reconocibles por lo cómico o incluso por lo absurdo de la situación, que se va constituyendo la trama. La historia se va dibujando a través de contenidos más que de formas.
No hay una cristalización de conceptos, ni estereotipos de personajes. Más bien, la película es un espacio de libre diálogo entre distintas perspectivas de la sociedad (el mundo de la religión/de la liberación sexual, el mundo del marketing/del arte, el mundo conservador/de la ruptura, etc.) que a su vez tiene lugar dentro del restringido margen de lo que el director es capaz percibir en ese momento de su vida. Las estructuras de sentido son abiertas, es decir que se neutraliza la resolución de los conflictos en tanto que se rechaza toda respuesta definitiva a los enigmas que se plantean. Esto nos invita a pensar que el rol del espectador paradigmático es activo, que es un “co-jugador" en este juego propuesto por 8 ½ que, en tanto proceso creador hecho objeto estético, genera rupturas de la linealidad entre significado y significante que permiten repreguntar, cuestionar el orden instituido, resignificar y hacer visible lo invisible.
Cuestiones específicas
Piernas de mujer:
En 8 ½ los cuerpos de las mujeres aparecen como cuerpos cotidianos, vividos, verdaderos. Nos centramos específicamente en el aspecto de las piernas de las distintas mujeres: las piernas de la amante, siempre estilizadas y delicadas, las piernas con celulitis de la bailarina del harén, la única que además muestra la cola, las carnes de las piernas de la Saraghina... Cada par de piernas es propio de cada cuerpo de mujer, y no son demasiado parecidos entre sí. Se ven defectos, manchas de la piel, imperfecciones… en contraposición con el único par de piernas que aparece en Nine, propio del cuerpo joven, sano, bello, firme, pulcro, perfecto de la modernidad (Le Bretón 1990:132), disfrazado de distintas maneras generando así la ilusión de identidades diferenciadas (Riviere 1992:30).
Guido, sus mujeres y el amor:
Si bien Guido es la figura central entorno al que van y vienen mujeres que fueron constitutivas de su ser, su protagonismo no implica que las mujeres dependan de él o vivan por él. Tan sólo se trata de cómo él las percibe. Cada cual tiene su vida. Es justamente la complejidad de matices que operan en la caracterización de los personajes de 8 ½ y de las relaciones que mantienen entre ellos lo que permite que diversos discursos circulen con cierta libertad evitando caer en un discurso unívoco. Y en esta lógica, el Guido de Fellini roza por momentos lo “políticamente incorrecto” al incursionar en sus más delirantes deseos. Tal es el caso de la escena en que Guido fantasea con un harén compuesto por todas las mujeres que ama y que amó, quienes se reúnen de buena gana para servirle a él, el hombre-amo-domesticador. Si bien en esta escena se podría leer una exhortación machista a poseer a las mujeres en cuanto objeto e incluso castigarlas ante el menor intento de transgresión, es justamente el carácter irónico, grotesco y desmesurado de la misma lo hace de ella una escena especialmente crítica respecto de las relaciones que objetualizan al ser querido. Esto se reafirma a nivel argumentativo en la última escena, en la que Guido finalmente reconoce que el amor no implica ni posesión, ni el deseo de cambiar a los demás, o la imposición de cambiar uno mismo, sino que el amor es simplemente la aceptación del otro en cuanto otro."


[Fragmento de De un número fraccionado a un número entero: análisis comparativo y crítico de Otto e mezzo y Nine, por Natascha y Karina]

martes, 6 de julio de 2010

Actorazzo

Frase de colectivo:

"Soy excelente actor, lo que pasa es que me inhibo frente a gente desconocida.
-Pero entonces no sos tan buen actor...
-Si! Si! Sólo tengo que entrar en confianza con la gente. Claro que si el público cambia todos los días se complica..."

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