miércoles, 24 de noviembre de 2010

La carne y el cuerpo

En su correspondencia con la princesa Elizabeth, Descartes afirma que hay cosas que no pueden ser pensadas en el ámbito de la metafísica. Algo escapa al pensamiento y parecería sólo ser accesible en el ámbito de la experiencia (de la vida cotidiana). Luego, hay una oposición entre pensamiento y experiencia, de la que se derivan las dicotomías mediado/inmediato y pensable/inefable (esto último siempre relacionado con los sentidos). Pensadores como Merleau-Ponty, en franca oposición al dualismo cartesiano, desplazan el eje de los problemas filosóficos al ámbito de la experiencia. En tanto ella es encarnada y situada, ello implica una reivindicación del cuerpo (como principio y fundamento) concebido como aquello olvidado por la tradición filosófica. No obstante, según Nancy se cuelan secuelas de las categorías de la modernidad en estos intentos, lo cual les quita la fuerza argumentativa.
Para Nancy, la tradición no ha olvidado al cuerpo. De hecho, sostiene que todo aquello que ha sido pensado bajo el nombre de alma/mente/pensamiento no ha sido otra cosa más que la experiencia del cuerpo. El problema es lo que se entiende por ‘cuerpo’: la tradición occidental no tuvo acceso al cuerpo sino que quedó entrampada en alguna de sus nociones simbólicas, en los ‘cuerpos significantes’. Lo que se denominó ‘cuerpo’, como siempre estuvo subsumido a otra instancia no extensa, nunca fue más que la encarnación de un significado. De este modo, los cuerpos extensos desaparecen bajo el imperio del significado y, en este proceso de descorporalización, se vuelven llagas o agujeros negros que todo lo engullen.
Analicemos los problemas del enfoque de Merleau-Ponty para luego centrarnos en la propuesta nancyana. En un movimiento opuesto al de la interioridad propio de la filosofía moderna, Merleau-Ponty se preocupa por externalizar la trama de sentidos mediante la noción de carne: “el mundo está hecho con la misma tela del cuerpo” y el cuerpo “pertenece al tejido del mundo” (Merleau-Ponty, [1964] 1977:17). Los cuerpos empiezan en y con el mundo y nunca dejan de engrosarse. Esta concepción implica una relación directa entre cuerpos en la que se desdibujan los límites individuales para dar lugar a la intersubjetividad (La noción de intersubjetividad es de por sí problemática en la perspectiva nancyana porque implica pensar en relación que se establece entre sujetos previamente constituidos) constituida y constitutiva del mundo-de-la-vida. Para Nancy, Merleau-Ponty hace de lo exterior una ‘interioridad tupida, una caverna repleta, colmada de intencionalidad’. De este modo, cae en un nuevo ‘cuerpo significante’, el cuerpo vivido, que, como tal, ocupa el lugar del cuerpo extenso haciéndolo desaparecer.
¿Cómo salir de los cuerpos significantes? ¿Cómo acceder a la extensión, a la materia evitando los velos simbólicos del lenguaje? Nos encontramos aquí con una de las claves para leer pensadores como Nancy: ellos se encuentran siempre en las fisuras del lenguaje, es decir, de nuestro sistema de pensamiento. La alternativa que proporciona Nancy frente a la ontología monádica pluralista es una ontología de la superficie en la que prima la relación de susceptibilidad. Esta relación excede las relaciones meramente lógicas y es propia del tocarse de las cosas. Lo que se relaciona son superficies no espesas, porque todo lo que hay está en la superficie de exposición, que, no obstante, se mantienen diferenciadas las unas de las otras.0 Así, el tocar como con-tacto entre dos in-tactos se distingue, por un lado, de una relación que acontece como segunda instancia entre dos cosas ya discernibles en sí y, por otro, de la fusión (¡si todo fuera lo mismo, lo uno, no habría tacto posible!). Esta ontología remueve la lógica binarista entre lo activo y lo pasivo en tanto que no es algo que hacemos (acción de un sujeto) o algo que percibimos (afección) sino que el tocar es algo que se da de manera impersonal.

martes, 23 de noviembre de 2010

Acerca de Yasmina Reza

"La frivolidad nos salva, por eso las mujeres somos menos aburridas". Así se intitula la nota a Yasmina Reza que salió el viernes 5 de noviembre del 2010 en EL PAIS.com (una de las pocas que existen ya que a esta mujer no le gusta ser entrevistada).
[Después de leer Art y de ver Un Dios Salvaje, doy crédito a mi pequeño fanatismo momentáneo por esta dramaturga... En particular el minimalismo de Art y el trágico personaje de "Verónica" de Un Dios Salvaje me han cautivado.]
En esta nota, Yasmina distingue frivolidad de futilidad: "no me gusta nada la futilidad, lo que no es profundo, lo que no mira al interior de las cosas. Pero la frivolidad es otra cosa, la frivolidad nos salva. Y por eso las mujeres son menos aburridas que los hombres, porque pueden hablar de la muerte y dos segundos después del color de un vestido y las dos cosas forman parte de la vida."
Después de escribir sobre Sarkozy, Yasmina califica a los políticos de "frágiles", de hombres que no viven de verdad sino que huyen del tiempo... Me suena al trabajo sobre la enfermedad de la cultura occidental denunciada por Nietzsche que estoy escribiendo... Los filósofos, los políticos, los intelectuales... Son todas personas tristes y problemáticas?! mmmh...
De todas formas, la parte que más me gustó, en particular porque me remite a una pregunta interna mía, es la siguiente:
"Periodista: Cuando Sarkozy gana las elecciones y se convierte en presidente de la República, le confiesa que por fin ha llegado pero que no es feliz.
Yasmina: Ahí demuestra que es trágico tener un sueño y cumplirlo."
Es todo!

miércoles, 17 de noviembre de 2010

martes, 16 de noviembre de 2010

through the window


Me voy, volando por ahí
·•·
Soy de la cuidad con todo lo que ves
Con su ruido, con su gente, consume vejez
•·.·•·.·•
Me voy, volando por ahí

espejito


Look at your face in the mirror
I am there inside

martes, 9 de noviembre de 2010

Confesión

Cada día,
la vida me da una nueva vuelta de tuerca.
Qué enrosque!