martes, 31 de mayo de 2011

La Isla Siniestra (Shutter Island)


Sinopsis
Año 1954, en plena Guerra Fría, cuando Teddy Daniels, un alguacil de Estados Unidos de América y Chuck Aule, su nuevo compañero de investigaciones, son llamados a Shutter Island para investigar la inverosímil desaparición de una astuta asesina en serie de una celda bajo llave dentro del impenetrable Hospital Ashecliffe. Rodeado de sagaces psiquiatras y peligrosos pacientes psicóticos en la remota isla azotada por lluvias y vientos huracanados, ellos penetran en una atmósfera espeluznante y volátil que sugiere que nada es lo que parece ser.

Ficha Técnica
Director: Martin Scorsese
Género: Thriller Psicológico
Duración: 2Hr 28Min
Reparto: Leonardo DiCaprio, Ben Kingsley, Mark Rufalo
País: Estados Unidos
Año: 2010

***
Excelente película. Una de las pocas películas de Scorsese que no me resulta demasiado densa por momentos: el suspense intenso atrapa al espectador en forma constante, generando ansiedades, expectativas, re-lecturas... incluso en las escenas más descriptivo-surrealistas! La gama de colores así como la calidad de la fotografía ayudan a generar la atmósfera envolvente de la que nos vemos obligados a salir en el final, sacudidos por el contraste entre un mundo interno y un mundo externo.
En estos casos es que me interesa filosoficamente la cuestión de la subjetividad, de lo interno...
Si bien los post-modernos han intentado dejar de lado o superar la dualidad objetivo-subjetivo mediante giros en la forma en que pensamos estos conceptos, la interioridad es algo de lo que resulta difícil dar cuenta y que persiste en los planteos filosóficos actuales. Podemos etiquetar de "psicótico" o de "esquizofrénico" al que vive en una realidad paralela, encerrarlo en un loquero, medicarlo y decir: "ya está, esto es locura, y nosotros, los cuerdos, vivimos en la verdadera realidad". Pero bien que siguen jugando en la ficción con la incertidumbre de saber cuál es la realidad y hasta qué punto quién impone una como la verdadera no está operando/colaborando/fomentando un tipo de realidad en la cual imperan relaciones de poder y categorías establecidas que los que sacan provecho de ellas no quieren que sean cuestionadas.
Ojo, no estoy a favor de la teoría del conspirativismo global, o de que estamos todos alienados por "un sistema capitalista" (expresión que creo que se usa muy a la ligera para denominar algo que no es una entidad sino que lo constituimos como tal en función de la necesidad de un enemigo público contra el cual guerrear y culpar de nuestras insatisfacciones existencialistas). No. A los amantes de Foucault les digo que, tomada como noto que se hace en mi cotidianidad (dada mi propia limitación, buen puede ser una perspectiva absolutamente incompleta y equivocada), me parece una visión demasiado extrema y paranoica.
Tampoco pretendo desprestigiar a la psiquiatría ni a los avances científicos diciendo que por "enfermedad" se etiqueta a determinada gente sólo para encerrarla e invisibilizarla. Muchos reciben verdadera ayuda para salir de infiernos mentales y vivir mejor, doy fe de ello. No obstante, tampoco creo que declarar insano a una persona y encerrarlo como estrategia política o un recurso de quienes tienen un poder para no verse expuestos sea algo del pasado. No, ningún extremo me atrae.
Sólo creo que subjetividad-intersubjetividad-objetividad es un tema vigente, que debe ser problematizado una y otra y otra vez, teniendo en cuenta la mayor cantidad de casos concretos (ya sean personas catalogadas como sanas o como enfermas), y que lo que entendemos por "realidad" debe ser cuestionado de modo tal que podamos tener un pequeño margen constructivista, pensarnos activos y hacer realidades todos los días en base a decisiones tomadas en función de principios y valores que deseamos que sean fundamentales (todo esto, siempre en tanto sean flexibles y no se vuelvan dogmas)...
***
Quisiera saber, de los que vieron la peli, qué intepretaciones han formulado respecto del final. Yo tengo tres hipótesis aunque una de las tres es mi preferida.


miércoles, 18 de mayo de 2011

lunes, 16 de mayo de 2011

Landslide

En el camino del autoconocimiento, me asombra (y me aterra un poco) descubrirme tan cursi... Y bueno, si a pesar del fuerte escepticismo que impera en mi parte racional, tengo ingenuas predisposiciones mágico-románticas y me hace feliz cualquier instanciación de las mismas, tendré que hacerme cargo...

Dicho esto, dejo un temita (que me hizo recordar Glee) cuya melodia es simplemente hermosa :

I took my love and I took it down
I climbed a mountain and I turned around
And I saw my reflection in the snow covered hills
Well the landslide brought me down

Oh, mirror in the sky
What is love
Can the child within my heart rise above
Can I sail through the changing ocean tides
Can I handle the seasons of my life

uh oh... uh oh... ah...

Well, I've been afraid of changing
'cause I built my life around you
But time makes you bolder
Children get older
I'm getting older too
Well...

♪ ♫ ♫♪♫ ♪ ♪♫♪ ♫ ♪♫♪ ♪ ♪♫♪ ♫ ♪ ♫

Well, I've been afraid of changing
'cause I built my life around you
But time makes you bolder
Children get older
I'm getting older, too

Well I'm getting older too

So, take this love and take it down
Yeah
and if you climb a mountain and ya turn around
And if you see my reflection in the snow-covered hills
Well the landslide brought me down
And if you see my reflection in the snow-covered hills
Well maybe...

Well maybe...

Well maybe the landslide will bring you down ♫

Dixie Chicks, Landslide

miércoles, 4 de mayo de 2011

Polémica afirmación acerca del conductismo

Metapsi!
"A pesar del surgimiento de muchas teorías psicológicas antagónicas, el conductismo, funcional al fordismo en su momento, y actualmente al sistema de producción masiva en general, perduró y sigue vigente por su método de ensayo/error y repetición de conductas que moldea subjetividades del hacer carentes de reflexión."
[No cito la fuente deliberadamente]

lunes, 4 de abril de 2011

Defying Gravity

"I've changed my mind; i'm not afraid this time, I really, really wanna try defing gravity"

Something has changed within me
Something is not the same
I'm through with playing by the rules
Of someone else's game

Too late for second-guessing
Too late to go back to sleep
It's time to trust my instincts
Close my eyes and leap


It's time to try
Defying gravity
I think I'll try
Defying gravity
Kiss me goodbye
I'm defying gravity
And you won't bring me down!


I'm through accepting limits
'Cuz someone says they're so
Some things I cannot change
But till I try, I'll never know!

Too long I've been afraid of
Losing love I guess I've lost
Well, if that's love
It comes at much too high a cost!


I'd sooner buy
Defying gravity
Kiss me goodbye
I'm defying gravity
I think I'll try
Defying gravity
And you won't bring me down!

martes, 8 de marzo de 2011

De la autonomía y la heteronomía del Arte en la Teoría Estética de Adorno

Quisiéramos trazar una breve elucidación conceptual para entender el concepto de negatividad en la estética de Adorno a partir de la siguiente frase: “El arte y las obras de arte son caducas no sólo por su heteronomía, sino también en la constitución misma de su autonomía”. No obstante, nuestra intención tropieza con una primera dificultad: para Adorno, el concepto de “arte” no puede definirse. En efecto, este concepto siempre está predeterminado por aquello que el arte alguna vez fue y sólo adquiere legitimidad en función de aquello que llega a ser. Pero entonces, ¿cómo hablar de arte? En su Teoría Estética, Adorno se centra en dos aspectos del arte: su particular autonomía y su inevitable heteronomía.

En palabras de Adorno, el arte niega su origen y, de este modo, es decir, desvinculándose de aquello de lo que procede a través de la negación, adquiere autonomía. No obstante, esta autonomía necesita de lo otro del arte para poder negarlo y determinarse. Luego, el arte es también heterónomo. Dado su carácter heterónomo, el arte extrae su concepto de las “cambiantes constelaciones históricas” (Adorno 1969 [1986]: 11). Así, en una relación de refracción con la sociedad, el arte se va transformando y va empujando su concepto hacía nuevos contenidos a medida que muta la sociedad (Adorno 1969 [1986]: 12).

Lo otro del arte es la sociedad. Si bien el arte es autónomo respecto de la sociedad en tanto la niega, es menester señalar que justamente al negarla, la incluye. Luego, la autonomía no es absoluta. De hecho, Adorno afirma que ella se constituye en función de la conciencia burguesa de libertad; “antes de formarse esa conciencia, el arte estaba ya en contradicción con el poder social pero no era todavía un para-sí” (Adorno 1969 [1986]: 295). La autonomía del arte es entonces resultado del movimiento dialéctico de la historia (Adorno 1969 [1986]: 9).

Una consecuencia de esta perspectiva es que la estética, en tanto filosofía del arte, no puede determinar si el arte ha entrado en la era de su ocaso, es decir, no tiene poder para decidir si ha de convertirse en la “nota necrológica del arte” (Adorno 1969 [1986]: 13). La estética meramente puede dejar constancia del fin, alegrarse del pasado y pasarse a la barbarie, dice Adorno. En este contexto, retoma la idea hegeliana de una posible muerte del arte y argumenta que, si bien ella es congruente con el sistema hegeliano, de la perspectiva de Hegel se deriva una consecuencia impensada: el contenido del arte bien podría no agotarse en las dimensiones de su vida y muerte sino que podría encontrarse en su propia transitoriedad. En el marco de esta lógica, tampoco es necesario que los contenidos del arte pasado decaigan si el arte mismo desaparece.

No obstante, Adorno no sostiene un “optimismo histórico filosófico de la fe en el espíritu invencible” (Adorno 1969 [1986]: 13), bien por el contrario, considera que el mismo contenido material puede quebrarse en su caída. Toda obra de arte es un instante, “un momentáneo detenerse del proceso” (Adorno 1969 [1986]: 16), para luego volverse pregunta y dejar de ser para-sí. “El arte es para-sí y no lo es, pierde su autonomía si pierde lo que le es heterogéneo”. Notamos entonces que la vitalidad del arte es relativa a su fuerza de resistencia social mientras que su caducidad supone su absorción por parte de la lógica de la identidad de la sociedad y su consecuente transformación en mercancía. En este sentido la caducidad de las obras de arte no sólo es relativa a su heteronomía, es decir, no sólo se relaciona con la materia de la que procede[1], sino que también lo es a la constitución misma de su autonomía.

Hasta aquí, hemos sostenido que lo heterónomo del arte es constitutivo de su autonomía en tanto que, para determinarse como autónoma, el arte necesita aquello de lo que proviene para negarlo[2] y que, al hacerlo, lo incluye. Luego lo constitutivo mismo de la autonomía del arte se encuentra en un movimiento dialéctico que impide que ésta sea de una vez y para siempre: la autonomía del arte nunca es absoluta. Entonces la caducidad de las obras de arte es también relativa a la materia del movimiento de negación por el cual se constituye como autónoma. Es cuando la lógica de la sociedad absorbe a las obras de arte que éstas caducan; la caducidad implica la pérdida de la dimensión crítica y el consecuente estar al servicio del lo hegemónico. Así, el momento de la negación que presupone la obra de arte es sólo un momento en la historia, superado casi inmediatamente por el incesante devenir histórico. Sin embargo, es justamente por la comunicación que mantiene el arte con lo otro de sí por medio de la no comunicación que aparece como refractario de la sociedad. La obra de arte, y el arte en general, es el lugar de la negatividad de lo social, la promesa de emancipación y como tal, no muere en tanto siga habiendo ruptura y promesa.

El concepto de negatividad es propio del método dialéctico de Adorno, según el cual no hay un momento de superación de los opuestos sino que éstos siempre aparecen como irreconciliables[3]. En el caso particular de su estética, este concepto implica que el arte se revuelve contra aquello que forma su mismo concepto, convirtiéndose en “algo incierto hasta en sus fibras más íntimas” (Adorno 1969 [1986]: 10). Dada esta capacidad de atacar sus estratos fundamentales y de modificarse cualitativamente, su carácter afirmativo es sospechoso porque, contrariamente a su naturaleza crítica, no se vuelve en contra de lo establecido sino que es funcional a lo meramente existente, favoreciendo el avance de todo aquello de lo que la autonomía del arte quisiera liberarse.



[1] Materia perecedera en tanto es superada en el cambio constante que supone el movimiento dialéctico negativo.

[2] Es decir, que el arte se separa de la sociedad negándola.

[3] A diferencia de la lógica del sistema que hegeliano, cuya dialéctica es positiva en tanto hay un momento de unidad de la unidad y de su negación.

miércoles, 9 de febrero de 2011

The deepest secret...

here is the deepest secret nobody knows
(here is the root of the root and the bud of the bud
and the sky of the sky of a tree called life;which grows
higher than the soul can hope or mind can hide)
and this is the wonder that's keeping the stars apart

i carry your heart(i carry it in my heart)

e.e. cummings
I carry your heart with me