martes, 16 de marzo de 2010

Coto existencialista

¿Qué más barato que el coto para comprarse un rico yogurt con cereales a la hora de la merienda? Nunca pensé que me encontraría con existencialistas de la sangre más pura a la hora de pagar, pero así fue. ¿Les cuento?
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Haciendo la cola en la caja de "máximo 15 unidades", oigo que la chica que está delante mío saluda con una carga afectiva importante a la cajera. Cuando le toca pagar, empieza la cháchara -qué vos en qué andás, qué cómo siguió todo con Ariel, qué hoy salgo tarde del laburo- se ve que eran amigas o, al menos, conocidas de esas que se llevan bien. En una de esas, la chica dice: es que si no me doy estos gustos ahora capaz que saliendo me atropella un auto o muero mañana y sólo por ahorrar resulta que no viví la vida plenamente, a lo cual la cajera le contesta que es demasiado pesimista, que no hay que hablar de la muerte y esas cosas feas.
"Pero yo creo, replica la clienta, que sólo teniendo conciencia de que nos podemos morir en cualquier momento disfrutamos verdaderamente de la vida. Sabés la de gente que vive postergando a futuro todos los días y no se detiene a pensar si está viviendo como quiere o si está en piloto automático?...
-Sí, le dice la cajera, y cuando muere, piensa: uh, qué me pasó?"
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y yo por dentro pensaba que el que se muere (capaz que) ni se entera de todo esto que aquel que sigue vivo y es testigo de la secuencia de vida del otro sí se plantea... Así que no es tan grave! Al menos, para aquel que se muere...

lunes, 8 de marzo de 2010

Películas


Hace unos días que estoy enfermuchis y ya me tiene medio cansada la cosa. No obstante, es increible la cantidad de películas por cable que uno puede ver en estas condiciones. Hay un par que me llamaron la atención y hoy que puedo escribir algo coherente sin marearme aprovecho.

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No me gustó: las crónicas de Spiderwick. Conste, a mí me encantan las cosas relativas a la mitología anglosajona y nórdica, todo lo que tiene que ver con las hadas, los duendes y brownies, los elfos, aunque sea para niños... No los del Señor de los Anillos, los tradicionales, los duendes traviesos y hasta perversos, las hadas pícaras, las criaturas que se esconden de la mirada humana en la vida cotidiana. Bien, las pelis sobre esas cosas me copan, son divertidas, pero la verdad, Spiderwick no me gustó nada, no tengo una crítica sólida, constructiva, no, sólo eso, no me gustó... Lo único copado es el actorcito que es el mismo del de la fábrica de chocolates.
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Una peli que me encantó es "plegarias por Bobby" (2009) con Sigourney Weaver. Es la historia de una mujer real que comienza creyendo que la homosexualidad es una enfermedad penada por Dios y termina siendo una de las mayores influencias políticas en la lucha por los derechos de los homosexuales. En síntesis, es la biografía de Mary Griffiths, una mujer tan rígida, tan anclada en creencias religiosas conservadoras que le fueron impartidas desde pequeña, que no puede tolerar que su hijo sea gay hasta que éste se suicida. Movida por el amor por su hijo y por la necesidad de entender qué le pasó, comienza a tratar de romper sus estructuras y de abrir su cabeza cuestionándose a sí misma y permitiéndose frecuentar la comunidad gay de su ciudad.

Cosas a destacar: la centrípeta dinámica familiar. A grandes rasgos, los niveles son (1) la pareja: Padre ausente (en realidad, es un hombre bastante relajado pero, dada la personalidad de ella, inevitablemente termina siendo una figura ausente para los hijos) y esposo poco demostrativo (en realidad, no comparte ni entiende las obsesiones de su mujer por lo que no es aliado, pero tampoco es juez o maestro ciruelo, simplemente no se mete) / Madre invasiva (en realidad una madre muy cariñosa que se preocupa mucho por el bienestar de su familia, tanto que a veces se exacerban características ansiosas y obsesivas) y esposa fiel. (2) los hijos: cada uno tiene el lugar que deja libre el hermano mayor y se nota el ser en función de (a) mandatos (b) mitos (b) modelos tácitos de la familia. (3) generacional: la madre de Mary dice una frase en toda la película, frase clave para entender por qué Mary piensa como piensa y por qué le es tan difícil cambiar de estructuras. Es el legado que se transmite de generación en generación y es la rigidez, la incapacidad de la adapatación, del cambio que genera la disfunción. Tragedias Griegas. Profecías autocumplidas.

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BOBBY: la voz de la disfunción, la voz de la voluntad de cambio, la voz y aquél sobre quien recae el peso de querer romper una dinámica familiar heredada, aprehendida, inquebrantale... No lo soporta, las frases de su madre lo niegan como existente. "Cuidado, hay siempre niños escuchando"... (¿vieron la propaganda en contra de la violencia verbal en la que la cabeza de un niño se va transformando en los objetos que su madre le va diciéndo que es? Qué fácil es destruir autoestima.) Me quisiera explayar más pero ya me dio fiaca, sigamos.


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Otra peli muy divertida es "Blancanieves: un cuento de terror", también con S. Weaver como la madrastra. La madrastra es una mujer con algún trastorno mental, quizá ezquizofrenia y los enanos evidentemente ni son enanos (bah, uno sí lo es), son mineros comunes y correinetes, algunos ladrones, otros fugitivos y otros simplemente trabajadores, ni son amorosos como los de Disney, uno la quiere violar, otro quiere pedir una recompensa a cambio de su cabeza, y así. El príncipe resulta ser el médico de la familia que no la va a buscar porque le teme a las creaturas del bosque. Hay un poco de magia, para que lo vamos a negar, en fin, no les cuento más que pierde la gracia. Muy divertido para chusmear.


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Última peli flashera: el Diario Íntimo de Adela H., que narra la historia de Adèle, la segunda hija del gran escritor Victor Hugo (L'histoire d'Adèle H., 1975, dirigida por François Truffaut). Sin comentarios, hay que verla...



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Ese es mi aporte en el día de la fecha, saludos.

sábado, 30 de enero de 2010

Acrílico sobre madera




El vacío de las palabras en esta desagarradora necesidad de expresar.
Estoy muy visual (Hegel...)
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palabras vanas, palabras ajenas, cuerpo, tacto, ser.

jueves, 28 de enero de 2010

cambio de foco

¿Qué tanto ven que yo no veo?
cambiemos el enfoque

domingo, 24 de enero de 2010

Frases de Colectivo

Me había olvidado de por qué, cuando viajo, no escucho música... Las cosas que dice la gente en los colectivos y en los subtes son sumamente interesantes. Podré pecar de chusma, de metiche, pero lo cierto es que sólo escucharse a uno mismo y escuchar a la gente que uno conoce, en algún punto, se vuelve monótono, monótono en el sentido de que muchas veces ya no hay sorpresa, ya es casi todo predecible (evidentemente no por ello hay que dejar de escuchar, en especial a los seres queridos). Lo que quiero decir es que es enriquecedor escuchar a los que uno no conoce y no sabe en qué contexto dicen lo que dicen. Y si no es interesante a nivel espiritual, sociológico o antropológico, entonces sí, es puro chisme, pero es de lejos la mejor radio para viajar. Lo malo de estas cosas es que no las anoto y cuando llego a casa me las olvido. Me propongo, de ser posible, anotar en el momento las genialidades que escucho (realmente, son genialidades, y no lo digo sarcásticamente) y escribirlas en este blog de vez en cuando.
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Ahora quiero transcribir una charla (un fragmento, porque la charla duró más de una hora)reciente que presencié en un 60
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-"Pero si creés en la teoría de la evolución, dice un muchacho de unos 20 años parado junto a mí, tenés que creer que la sociedad progresa.
- También podés pensar que la evolución no es progreso hacia adelante, le dice la chica que lo acompaña, novia, amiga, hermana o prima, vaya uno a saber, sino puro cambio. El cambio no es necesariamente mejorar.
-Pero si comparás nuestra sociedad con las de la Edad Media, cuando no había conciencia de opresión, es obvio que estamos mejor.
-¿Es estar mejor ser consciente de lo mal que funciona nuestra sociedad y sin embargo no poder hacer nada para cambiarlo? Para mi no, en todo caso, antes era mejor porque, como no tenían conciencia, eran más felices. Ahora con el capitalismo y el imperialismo estamos destruyendo todo.
- Siempre ser consciente es mejor que no serlo y vivir en una nube de pedo.
- Yo creo que lo de la evolución es sólo para los animales. Nosotros dejamos de ser animales en el momento en que nos pusimos a hablar y ahí la cagamos. Y si somos animales, somos parásitos. Destruimos lo que nos da vida.
- Sí, somos como parasitos. Destruimos la Tierra, que nos da todos los recursos. Pero a la vez creamos tecnología para conquistar otros mundos y seguir creciendo como especie mediante la conquista de nuevos territorios. Eso te habla de una mayor evolución."
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Antes de bajarse del colectivo, y después de haber limado un poco con diferentes tipos de ideología política, con ciencia ficción y con la música que manifiesta la evolución (o involución) de las sociedades, la chica remata diciendo: "igual, creer o no en la teoría de la evolución es cuestión de fe, como la religión. A fin de cuentas, todo esto no son más que palabras humanas y, aunque nos creamos re superiores porque tenemos "conciencia", como vos decís, andá a saber de qué tenemos conciencia. La realidad se nos escapa todo el tiempo". Esto último yo, la que ecsribe en este blog, lo banco a muerte.

jueves, 21 de enero de 2010

Portal

Allí donde nace y muere el sol sobre el oceano,
allí, en aquella paréntesis del mundo de la vida,
en aquel hueco atemporal y casi aespacial,
allí, donde las reglas son otras y las pasiones doblegan a la razón...

Allí es a donde quisiera volver.

natsu*

sábado, 2 de enero de 2010

Claudia Punto Cero

Aclaración: Claudia es un personaje de un personaje de mi imaginación, el cuál al parecer es escritor y uno de sus escritos versa sobre esta mujer, Claudia. A su vez, Claudia escribe y uno de sus personajes es Fabiana, cuyos fragmentos están dispersados a lo largo de este Blog. ¿Qué es mío? ¿Qué es de mi alter ego que describe aspectos de Claudia? ¿Qué es de Claudia? ¿Qué es de Fabiana? Ni yo lo sé, somos tal vez demasiadas mujeres ocupando un mismo Blog que en fin de cuentas no es sobre nadie en particular.
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Punto Cero
Claudia. Claudia González. Ella irrumpió en mi fantasía el día que Claudia me llamó por teléfono y yo tenía escrita una historia cuya protagonista permanecía sin nombre. No debía tener nombre. No me gusta nombrar. Es una falta de respeto. Digo, es una falta de respeto dar nombres porque es exponer y determinar, y yo sólo quiero describir (figuras y movimientos enmarcados espacio-temporalmente) ¿Para qué invadir? Claudia me llamó por teléfono y entonces la historia me obligó a referir. Del mero sentido a la referencia. Y al fin y al cabo, ¿no es lo único que importa el que ustedes entiendan la referencia ? “Ella”, antes. Pero se mezclaba con otras “ella” determinadas solo por contexto y a veces ni siquiera. “Ella” solita, perfecta, ya toda armadita y sólida. Por eso eligió nombre (y no límite) y se individuó primero de su otro GRAN “ella”, su madre, con la que se fundía y confundía desde el primer párrafo quizá porque nunca se había atrevido, hasta entonces, a romper del todo el cordón umbilical. Con las palabras osó empezar a separar instancias. Mesa. Silla. Madre. Hija. Tu mano. La mía. Con miedos adolescentes en edad adulta. Miedo a perder su esencia en lo que parecía tan propio tan suyo en esos tantos no “ella”. Miedo a ese ser una gran nada y tener que crear, de la nada, algo suyo propio pero suyo en serio al fin. Ex nihilo nihil fit… Es que es una postura ontológica fuerte hablar. Es que es una postura ontológica fuerte crecer. Pero ¿y el silencio? Me preguntarán. Claro, Claudia callada. Pero el silencio, negligente silencio que habita y habilita lo inhumano, silencio tan falto de connotaciones explícitas (¿es posible?) y de transparencia, silencio premiado por juicios sintéticos a posteriori, silencio del que sabe, del que entiende, del que no dice porque no vale la pena, silencio del que oye, escucha e incorpora, silencio de la mesura y de la virtud, o del que se autoatraviesa por su YO mismo inhibiendo cualquier yo mundano, silencio que lleva a la muerte. Claudia no es silencio, es papel, y el papel grita. Así, la objetividad del lenguaje, la objetividad de la ciencia, así, la objetividad de Claudia…